Los trastornos alimenticios: el impacto de las redes sociales

Los trastornos alimenticios, también llamados desórdenes del apetito, son alteraciones importantes de la conducta. Aunque no se consideren una enfermedad totalmente nueva, en la actualidad se ha observado un incremento considerable de estos trastornos en la población adolescente.
Uno de los más conocidos es la anorexia nerviosa, la cual según expertos ha estado presente en la humanidad desde la antigüedad con diversas connotaciones de las cuales se destacan la religiosidad y el misticismo.
Teniendo en cuenta que para nosotros es especial nuestra imagen física desde un enfoque muy personal y abstracto, por lo tanto, modificable, muchas veces para lograr llegar al ideal de belleza lo que hacemos no siempre es lo más saludable, pero tal vez lo sí más rápido.
Como se mencionó con anteriormente, la sociedad ha establecido los parámetros de belleza y de felicidad por siglos, en la actualidad no es de extrañarnos que los parámetros de belleza no estén en lo común de la población; por ejemplo, la talla, el peso, la altura, etc. Estos estereotipos no siempre se ven reflejados en la mayoría de la población. Por lo mismo, las personas que tratan de encajar en estos suelen cambiar su imagen para estar en los parámetros de belleza que previamente se estableció en el grupo social donde convive cada persona.

Introducción

Desde la antigüedad el ser humano ha determinado sus acciones y decisiones por múltiples factores internos o externos. Entre ellos tenemos sus impulsos o instintos básicos entre los cuales están el hambre y la sexualidad. El ajuste de las necesidades básicas se da gracias a la existencia de una sociedad, y debido a esto el ser humano ha cambiado sus estilos de vida.

La medicina ha tratado de abordar desde distintos puntos de vista los trastornos alimenticios dando como resultados desde la implantación de códigos éticos o religiosos, hasta enfermedades del hambre y sus alteraciones y fenómenos psiquiátricos. Durante las últimas épocas estos trastornos han despertado en los investigadores la necesidad de abordar este tema debido a su aumento.

Durante esta investigación se presentarán los antecedentes históricos de los trastornos alimenticios enfocándonos en la anorexia nerviosa. Así como de la evolución de estos trastornos con el avance de la tecnología.

¿Qué son los trastornos alimenticios?

Para Emerson, “el amor es la única razón que logra hacer soportable una dieta de adelgazamiento” (Grandes, s.f.)

Los trastornos alimenticios, también llamados desórdenes del apetito, son alteraciones importantes de la conducta, aunque no se consideren una enfermedad totalmente nueva, en la actualidad se ha observado un incremento considerable de estos trastornos en la población adolescente. (Méndez, Vázquez, García, 2008)

*Anorexia: La anorexia nerviosa es uno de los trastornos psicológicos cuyo desenlace puede ser la muerte. En la mayoría de los casos de inicio de la enfermedad suele coincidir con el de la adolescencia, y debido a esto la mayoría de los casos se dan entre las edades de 14 y 18 años, aunque también las edades pueden variar. Las características de la anorexia consisten en la pérdida de peso, por debajo del nivel mínimo, originada por la propia persona, mediante una privación del alimento o control de este, lo cual es asociado a un inmenso miedo de ganar peso sumado con una distorsión grave de la imagen corporal propia.

Existen 2 subtipos de anorexia los cuales son:

-Tipo restrictivo: Este tipo de anorexia consiste en la pérdida de peso que se consigue haciendo dieta, ayunando o haciendo ejercicio extremo, este tipo se caracteriza por qué no recurren a purgas.

-Tipo compulsivo/purgativo: Este tipo recurre regularmente a atracones y purgas. Comienzan con una ingesta excesiva de comida y como castigo hacia ellos mismos luego de eso se provocan el vómito o recurren a la ayuda de laxantes.

Contexto

Dentro de esta investigación el contexto utilizado fueron las redes sociales (Facebook e Instagram) a las que se tuvo acceso, a partir de los contactos de la autora. También se analizó la tendencia reflejada en estas sobre el trastorno alimenticio.

Dentro de la red social primaria de esta investigación (Instagram), y en específico, los grupos a los que esta autora pertenece, se muestran principalmente estereotipos de mujeres que predican la relación entre perfección y felicidad, es decir, esta perfección se centra en la concepción de un cuerpo delgado, estético y que provoca deseos en los demás. La plataforma Facebook, utilizada como red social secundaria en esta investigación, presenta en un nivel menor que Instagram la presencia de estas imágenes de cuerpos prefectos impuestos por los grandes corporativos que controlan el mercado de la moda. Sin embargo, también hay gran número de publicaciones de influencia negativa. Para este apartado se utilizará un sondeo dentro de los grupos que la autora frecuenta.

Desarrollo

Siempre se la ha dado una connotación social al hecho de comer, donde se da un momento de encuentro con otros individuos. Debido a esto fue como esta necesidad comenzó a ser también determinada por la sociedad. Como se mencionó antes, se establecieron normas para la hora, la cantidad, lo que se debe y no comer, además, de la calidad de ciertos alimentos. Todo esto evolucionó hasta nuestros días como las comidas que hacemos a lo largo del día “desayuno”, “comida”, y “cena” siendo estas las más importantes, aunque también estas normas evolucionaron en lo que hoy conocemos como las dietas, o en casos extremos los trastornos alimenticios.

Uno de los más conocidos es la anorexia nerviosa la cual, según expertos, ha estado presente en la humanidad desde la antigüedad con diversas connotaciones de las cuales se destacan la religiosidad y el misticismo. Debido a estas dos causas, la anorexia no era tan común como en la actualidad ya que solo algunas personas lo practicaban, además que durante esta época la delgadez no era considerada un signo de salud o de belleza, sino que esto significaba que las personas eran pudientes o no.

En México las investigaciones de los trastornos alimenticios donde se ha estudiado la valoración de la imagen corporal y la dieta restrictiva en niños y adolescentes se han realizado en poblaciones femeninas, y, escasamente se han incluido a los hombres.

Encontraron correlaciones positivas con los factores de restricción y desinhibición, pues, aunque evitan comer alimentos altos en calorías, cuando los ingerían se sentían culpables. Encontraron, además, que las mujeres de la muestra estaban más preocupadas por su cuerpo, deseaban estar más delgadas y realizaban más ejercicio que los hombres, con la finalidad de quemar calorías y así disminuir su peso corporal. (Moreno & Ortiz, 2009)

En cuanto a la edad de inicio de los trastornos alimenticios, Unikel (2000) menciona que las edades de inicio más frecuentes son entre 18 y 19 años.

Las redes como Facebook, Instagram, Twitter, etc., son medios por los cuales las personas pueden comunicarse sin necesidad de estar cerca, o siquiera tomar tanto tiempo para una respuesta como lo habría hecho en la antigüedad. Ahora simplemente toma segundos el contestar o el saber información sobre las demás personas. Y, aunque esto ha sido de gran ventaja para la comunicación, también ha sido un arma usada para expresar opiniones buenas y no tan buenas.

Debido a esto y a lo antes mencionado sobre la modificación de la conducta provocado por aspectos externos, el ser humano a partir de la aparición de los medios de comunicación, incluidas las redes sociales, han impuesto siempre la idea de la “imagen perfecta”. Desde siglos atrás las mujeres y los hombres, pero principalmente mujeres, han modificado sus cuerpos de acuerdo con el estándar de belleza que era establecido en su época.

Ahora bien, si estos trastornos han existido desde siempre, en la actualidad han tenido un aumento considerable, debido a que la población actual tiene una forma mucho más efectiva para comentar sus opiniones sobre las apariencias de otras personas a diferencia de otras épocas; el odio y las críticas pueden ser recibidas para donde y para quien sea. Los adolescentes son los más propensos a caer en este abismo de críticas y complejos en el que la sociedad nos ha metido. Teniendo esto en cuenta para nosotros, en especial nuestra imagen sigue siendo abstracta y, por lo tanto, modificable. Así pues, muchas veces para lograr llegar al ideal de belleza lo que hacemos no siempre es lo más saludable, pero sí tal vez lo más rápido. Y esta generación, en la que me incluyo, no quiere esperar para tener los resultados, lo quiere todo de inmediato y rápidamente comunicado. Es decir, quieren llegar a una “perfección” que es imposible alcanzar de una manera rápido y saludable.

Gracias a que nuestra imagen aún no es muy concreta, somos más propensos a que estas críticas nos afecten al grado de llegar a desarrollar un trastorno alimenticio. Y como se mencionó anteriormente, la anorexia es el trastorno más común entre los adolescentes en la actualidad, ya que es muchísimo más fácil dejar de comer o restringir la comida que simplemente vomitarse después de comer. Muchas personas detestan vomitar y, por lo mismo la anorexia es el trastorno más común cuando de bajar de peso se trata.

Como se mencionó anteriormente, la sociedad ha establecido los parámetros de belleza y de felicidad por siglos. En la actualidad no es de extrañarnos que los parámetros de belleza no estén en lo común de la población; por ejemplo, la talla, el peso, la altura, o estén en lo común de la población. Estos estereotipos no siempre se ven reflejados en la mayoría de la población. Por lo mismo, las personas que tratan de encajar en estos suelen cambiar su imagen para estar en los parámetros de belleza que, previamente, se estableció en el grupo social donde convive cada persona. Una de las cuestiones que hacen que los individuos tengan estos trastornos es la autoestima, en específico, la baja autoestima, ya que no se aceptan como son y quieren que los demás los acepten, pero se hacen a la idea de que deben cambiar para poder ser aceptado.

Dentro de la plataforma de Instagram se presentan gran variedad de imágenes donde las personas presumen (en gran medida) las cosas que poseen, su cuerpo, lo que los hace “felices” … Pero para esta investigación nos enfocaremos simplemente en el área corporal. Personas como las Kardashian suelen ser muy activas dentro de esta red social, en la que publican fotos de sus cuerpos, sus caras, los productos que ellas crean y de los patrocinadores que pagan porque promuevan sus productos, etc. Ahora bien, ¿por qué mencionar estos productos? Pues esto es porque siempre son productos que prometen hacerte bella casi mágicamente.

Por ejemplo, las fajas que promocionan, los tés para bajar de peso, entre otras. Todos estos productos e, incluso, los maquillajes que promocionan son para mejorar la apariencia de cada persona que los compra.

Sin embargo, no tiene nada de malo el querer mejorar tu apariencia, pero es muy poco probable que estas personas ocupen los productos para bajar de peso. Ellas lo venden con la imagen de “si consumes esto te verás como nosotras y serás feliz”. Si bien la búsqueda de la felicidad no es algo negativo, en el caso de algunas personas insatisfechas con su apariencia este tipo de comerciales o promociones de productos puede llegar a ser dañina, ya que harán y consumirán lo que sea con tal de tener el “cuerpo ideal”.

Dentro de Instagram se realizó un sondeo para ver que opinaban las personas sobre la belleza. Se les presentó imágenes de diversos tipos de cuerpo y, si bien los resultados de ese sondeo fueron en su mayoría positivos, para todos los tipos de cuerpos, en una imagen en especial los comentarios negativos fueron más altos que los de los demás. Una imagen de una mujer con sobrepeso parece haber sido la que recibió más feedback negativo.

Con este sondeo se mostró que la mayoría de los comentarios negativos hacia las imágenes eran de hombres, mientras que las mujeres casi siempre tenían comentarios positivos para casi todas las imágenes, incluso la imagen que mostró mayor negatividad. En cuanto a la opinión de la belleza la mayoría comentó que era una cuestión de subjetividad, de los gustos de cada persona, y un constructo social.

Mientras que otras personas mencionaron que todos eran bellos a su manera y que la belleza era el amor propio, la aceptación, sentirse bien con su cuerpo. En pocas palabras, la belleza está en apreciar cada una de las cualidades que definen quienes y como somos.

A pesar de que los resultados obtenidos en este sondeo no estuvieron en su totalidad negativos, los pocos comentarios de esta naturaleza fueron sobre imágenes de extrema delgadez o personas algo pasadas gordas. Si bien esto solamente ocurrió con motivos de esta investigación, si le hubiera sucedido a una persona cualquiera en sus fotos, recibiendo comentarios negativos sobre la forma en la que luce, esto muy probablemente habría desatado problemas más graves con la forma en la que se percibe. Es esta una de las causas principales por las cuales las redes sociales provocan la formación de trastornos alimenticios y son la vía por la cual muchos expresan las opiniones sobre los demás sin pensar muchas veces las repercusiones.

Para Facebook los resultados no fueron diferentes. Casi como si los usuarios de ambas redes se pusieran de acuerdo, los resultados fueron muy similares a los de la plataforma anteriormente mencionada. Teniendo, al igual que en Instagram, a las mujeres con comentarios positivos mientras que algunos de los hombres tenían los mismos comentarios negativos. En esta plataforma la figura que generó negatividad no fue diferente dentro de este sondeo.

Esto nos da como resultado la conclusión de que las personas tienen muy remarcados los estereotipos de belleza, en especial algunos hombres. Esta prevalencia de los estereotipos dentro de la opinión pública es justamente la principal causa de la inconformidad con la apariencia de muchos adolescentes que en su búsqueda por ser aceptados terminan en la formación de algún trastorno alimenticio.

Para concluir

A pesar de que los trastornos alimenticios han estado en nuestro mundo desde la antigüedad, en la actualidad se ha agravado de manera drástica debido a que el ataque hacia la imagen corporal es más fuerte gracias a las redes sociales. Estos trastornos no son simplemente otra enfermedad, ya que no debería haber una razón lógica para querer dejar de comer, o vomitar con el fin de poder encajar en los estereotipos preestablecidos. Nuestra sociedad, además de estos trastornos, tiene una mala salud psicológica si creemos que esto es normal o está bien.

Se le deben dar la importancia que merece debido a que si no son tratadas, estas desviaciones de la conducta pueden llegar a ser mortales, y conllevan con ellos una muerte lenta y no muy agradable a la vista pues el cuerpo comienza a consumirse a sí mismo ante la falta de alimento.

Los adolescentes deberían preocuparse más por su salud tanto mental como física en lugar de preocuparse de encajar en el “molde”. Deberían a su vez comenzar una cultura de apreciación y amor propio desde que son pequeños.

Referencias

Buil, C., García, A., Pons, A. (2008), Trastornos de la Conducta Alimentaria: Anorexia y Bulimia, Manual de la salud reproductiva, España, Ino Reproducciones, Capitulo 9, p.267-280.

Moreno, M., Ortiz, G., (2009), Trastorno Alimentario y su Relación con la Imagen Corporal y la Autoestima en Adolescentes, Terapia Psicológica vol. 27, no. 2, Santiago, Recuperado de: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-48082009000200004

Reyes, C. A. (2015). Impacto de las redes sociales en los trastornos de alimentación. Obtenido de ALAN Archivos Latinoamericanos de Nutrición: https://www.alanrevista.org/ediciones/2015/suplemento-1/art-216/

Ruiz, M. I. (2018). Influencia de las redes sociales en los trastornos de la conducta alimentaria. Sant Cugat del Vallès.

Ruiz, S. (2008), Programa de intervención para prevenir anorexia y bulimia, aplicado en población preadolescente, México D.F.

Salazar, Z. (2011), Adolescencia y trastornos alimenticios: Influencia de los modelos televisivos, San José, Instituto de Investigaciones Psicológicas.

Sánchez, J., Villarreal, M., Musitu G. (2010), Psicología y desórdenes alimenticios, Universidad Autónoma de Nuevo León.

Sánchez, Z. B. (2012). La familia y las redes sociales en los trastornos alimenticios en adolescentes de la época contemporánea. Obtenido de In Crescendo: https://revistas.uladech.edu.pe/index.php/increscendo/article/view/124

Vargas, M. (2013), Trastornos de la conducta alimentaria, Revista médica de Costa Rica y Centroamérica LXX (607), p 476-482.